En el olvido

Unas fotos de varios "cacharros" antiguos que aún se pueden verse olvidados por algún lugar cerca de Marracos, no diremos donde están guardados para no dar "pistas" a los amigos de los ajeno, pero la verdad es que da mucha pena ver como el tiempo se los va comiendo poco a poco, es por esto que los mostramos en esta página con la esperanza de que, aún siendo de propiedad privada, alguna entidad o asociación pudiese hacerse cargo de ellos y devolverlos a la vida como parte de algún museo o exposición...



Salud

Oferta de empleo en Marracos

Pues sí, como suena, sale publicada en el "Portal del Sistema Nacional de Empleo":

Datos de la oferta número:022011000229

Fecha de inicio: 21/01/2011 Provincia: ZARAGOZA

Descripción
ENCOFRADOR OFICIAL PRIMERA
Datos:
Localidad de Ubicación del Puesto:
MARRACOS(ZARAGOZA)
Datos adicionales: OFICIAL PRIMERA; VEHÍCULO PROPIO.
Datos de contacto: OFICINA DE EMPLEO EJEA DE LOS CABALLEROS; TELF.: 976661251

Aquí os dejamos la imagen de la página y el enlace a la misma....

Esperamos no se trate de un error, nosotros como lo compramos lo vendemos, así que si alguien se anima, ya sabe...

Salud.

Marracos en Aragon en abierto - Marzo 2010 -

Gracias a Nerea Jaria tenemos colgados en You-Tube el vídeo del programa "Aragón en abierto" emitido por Aragón Televisión en marzo del año pasado y que por "problemas técnicos" nosotros no habíamos podido subir a la página.
Aquí os lo dejamos para poder verlo ahora, aunque sea con un poco de retraso:

Aragón en abierto - Marracos parte 1


Aragón en abierto - Marracos parte 2

Así mismo Nerea también ha colgado el vídeo que emitió este programa desde Marracos el pasado 25 de Noviembre con motivo de la fiesta de Santa Catalina, que si bien ya lo subimos nosotros en su momento, podéis verlo ahora con una mayor calidad.
Aragón en abierto Marracos fiestas Santa Catalina parte 1



Aragón en abierto Marracos fiestas Santa Catalina parte 2


Pues esto es todo, muchas gracias a Nerea por sus colaboración y quedamos a la entera disposición de lo que ustedes gusten.

Salud.

Más datos sobre la Guerra Civil en Marracos

Empezamos la nueva temporada publicando los nuevos datos encontrados por internet sobre la repercusión que tuvo la guerra civil en Marracos...

En está página El Portal de Víctimas de la Guerra Civil y Represaliados del Franquismo podemos encontrar referencias sobre dos marraquinos y datos de sus expedientes.

Inglan Viñau, Jesús

Datos Personales

Datos Personales
Apellidos y Nombre Inglan Viñau, Jesús
Otras formas del nombre
Población Marracos
Residencia/s Huesca(España)
Profesión
Tipología

Expedientes Encontrados

Datos Archivísticos Contacte con el archivo para obtener copias

Archivo Archivo Histórico Provincial de Huesca
Fondo Juzgado Instructor Provincial de Responsabilidades Políticas
Serie Expedientes de responsabilidades políticas
Signatura J-5663/2950
Fecha de expediente 1945 - 1945
Número de páginas del expediente 6 fol.
Observaciones Expediente iniciado por la Audiencia Provincial. Diligencia de archivo de 1960. ACCESO: Libre

BIERGE , Feliciana

Datos Personales

Datos Personales
Apellidos y Nombre BIERGE , Feliciana
Otras formas del nombre
Población Marracos
Profesión
Tipología

Expedientes Encontrados

Datos Archivísticos

Archivo (sin archivo)
Fondo (sin fondo)
Serie (sin serie)
Signatura
Fecha de expediente
Número de páginas del expediente
Observaciones Véase la publicación "Libro Memorial. Españoles deportados a los campos nazis (1940-1945)" de Benito Bermejo y Sandra Checa



Vamos a unir a todo esto este curioso relato encontrado en una página del Ayuntamiento de Barcelona sobre "Dedicatorias", En ella se hace mención a una persona nacida en el año 1903 en "Hortilla-Marracos " - "Pilar Artaso Laguarta" , (aunque puestos en contacto con posibles familiares en Marracos de esta persona nos informan que hay varios datos que parecen no coincidir o bien que pudiese tratarse de otra persona) .

El més llarg silenci: Pilar Artaso Laguarta (Hortilla Marracos, Saragossa, 1903-Barcelona)

Narradora: Maite Melich Artaso
Descarregar en pdf
Tot és ple de grisos. En una guerra, els bons i els dolents són difícils de separar. Al cap i a la fi, cal tirar endavant i l’adaptació, la supervivència, sovint s’imposa per sobre de tot. Les línies que ara segueixen ens les ofereix una filla que destapa el silenci que durant tants anys va haver de viure la seva mare per pertànyer a una família d’esquerres, però treballar a una de dretes. Un silenci que, malgrat tot, no li va impedir actuar conseqüentment amb les persones que estimava i que creia que necessitaven el seu ajut.
Sin faltar a la verdad, me gustaría contaros una sencilla historia de una gran mujer, una de la que no supimos aprender cuando éramos jóvenes y de las muchas que hoy en día aún no sabemos valorar: mi madre, a la cual llamaré, como siempre lo he hecho, mamá.
Nació en Hortilla Marracos, un pequeño pueblo de la provincia de Zaragoza. Su madre había muerto y su padre había desaparecido (en los intríngulis de la vida), dejando a todos los pequeños a cargo de los familiares. En esos tiempos, la casa de mi familia era una de las más importantes del pueblo, pero el labrado de sus tierras y huertas acarreaba una dura tarea que no podía llevarse a cabo sólo con el trabajo de los hermanos de mi madre. Sus pequeños brazos eran insuficientes, pero con el esfuerzo de sus abuelos pudieron sacar adelante la casa.
En medio de esta situación, mi mamá y su hermana mayor se trasladaron a Barcelona. Según me contaron, ella tenía sólo diez años y se puso a trabajar de niñera. Mi tía (su hermana) trabajaba como cocinera. La familia que les había contratado eran personas de alto rango y de economía más que solvente. Pero mi tía salió de la casa para casarse.
Corría el año 1916 y mi mamá tuvo la gran oportunidad de viajar a distintos sitios con los señoritos, como se les denominaba en aquella época. No fue ni la primera ni la última vez que iría a las Américas, siempre en transatlánticos de lujo. Los señoritos de mi mamá eran de aquellos que se denominaron los indianos, por sus diferentes plantaciones de algodón y café, o también de yuca, y porque habían hecho fortuna allí.
Pasó el tiempo y parecía que todo estaba en calma, pero los acontecimientos dieron un giro radical mientras ella estaba en Zaragoza. Estalló nuestro más terrible infierno, esa lacra social de la historia de un país, la Guerra Civil. En mi casa siempre fuimos republicanos, una marca política que se convirtió en nefasta: los «rojos». Pero mi madre no podía decirlo, su condición de niñera no se lo permitía, la hubieran proscrito. Siempre tuvo que callar su afiliación.
Mis tíos estaban en la parte más dura de la guerra y acabaron cayendo: uno en la batalla del Ebro, el otro en la de Belchite y el más pequeño en el Monte Gurugu, en Melilla. También le llegó la noticia a mi mamá de que el hermano que quedaba en el pueblo, la persona que se había ocupado de todo hasta entonces, estaba muerto. No acusemos a nadie de toda esta matanza, sólo a las circunstancias, a los tiempos duros y difíciles en que todos defendían sus tierras. Mi mamá estaba en Zaragoza cuando todo esto sucedió, a unos 70 km del pueblo donde ahora su hermano yacía muerto. En casa de los señoritos no podía hablar de ideologías ni injusticias, pero sí pudo pedir algunos días antes de viajar de nuevo a América. Los utilizó para ir hasta el pueblo con una caja para poder enterrar a su hermano. Aunque parezca increíble, se puso en marcha por la noche y durante dos días estuvo andando con la nieve llegándole a la cintura, sola, escondiéndose a ratos, con la caja en la cabeza o arrastrándola como podía. Todo para que su hermano tuviera un entierro digno.
Su trabajo de niñera la llevó de nuevo a Zaragoza y luego a Barcelona. Allí los señoritos querían partir deprisa y sacar todo lo que pudieran del país, ya que los «rojos» se lo iban a incautar todo. Los botones de los abrigos de las criaturas, que eran de oro, y un sinfín de piedras preciosas y perlas acabaron en el forro del abrigo de mi mamá. ¡Como era la niñera se suponía que no la cachearían! Era una situación muy difícil para ella... Viajaron de nuevo en transatlántico, rumbo a América, y estuvo unos nueve meses sin noticias de la guerra. Al regreso vieron los horrores que nuestra Barcelona estaba viviendo, aunque a ellos no les perjudicaba. Un buen estatus social, salud económica, una torre magnífica en la calle Muntaner que ocupaba una manzana entera y el servicio eran condiciones más que suficientes para «sobrevivir».
Fue en el sótano de esta mansión donde mamá tuvo escondidas durante tres meses a dos personas (¡un «rojo» y un sacerdote!) sin que nadie se diera cuenta. Por las noches y a escondidas los alimentaba, les ponía sacos de harina y patatas para tapar el lugar, les bajaba unos cubos para que pudieran hacer sus necesidades y también les lavaba la ropa. El sacerdote que mi mamá escondió era una persona maravillosa. Un sacerdote rebelde que con el tiempo fue el párroco de Poble Nou, atendiendo a muchas personas de diferentes ideologías. La otra persona, el «rojo», fue mi padre. Su historia también esconde unas cuantas tristezas. La familia de mi padre era de Figueres; allí tenían una masía y mis tíos, una farmacia. Siempre que pudieron ayudaron a muchas personas a exiliarse a Francia. Pero al final el horror pudo con todo y mataron a todos los hombres en la misma farmacia…, quedando las mujeres al mando del local mientras pudieron.
Pero volvamos a esos días de escondite. Cuando el sacerdote y mi padre ya no podían estar más en el sótano, tuvieron que ir hacia Francia. Mi madre les pudo sacar de la casa gracias a la ayuda del chofer de los señoritos. De madrugada, les proporcionó dinero y comida para el viaje, y se despidió pensando que nunca más volvería a verlos. Ella no se fue porque sentía que tenía un compromiso con los señoritos, habían sido como su familia, les debía agradecimiento.
Pero la suerte estuvo de su parte. Estando en una de las torres de la familia y ya terminada la guerra, necesitaban un artesano para restaurar unos estucos y pinturas del techo que se habían ido deteriorando; hacían falta unas manos expertas para rellenarlas con pan de oro y arreglar los capiteles de la torre del salón de baile. ¡Cuál sería su asombro cuando el artesano que llegó fue su «rojo»! Nunca comentaron con nadie lo ocurrido durante ese tiempo en el sótano, pero al cabo de tres meses se casaron. Y más sorpresas: esa persona maravillosa, ese sacerdote rebelde también estaba en Barcelona y fue quien ofició la boda.
Lo que mi mamá no sabía era que mi padre estaba buscado por el régimen franquista. Estaba fichado y eso le obligaba a entrar y salir constantemente del país, yendo y volviendo de Francia con nombres falsos. Amargas huidas, una aventura dura que siempre contaba con la protección del maravilloso párroco. Con el paso del tiempo, fue él quien me bautizó y casó.
En una de estas salidas, por muchas causas que los años me han confirmado, mi padre ya no regresó. Yo tenía tres años y mi hermano dos. Se comentaron muchas cosas y crecimos con muchas dudas. En ese momento no se podía analizar nada, Franco estaba por encima de todo el mundo: o aceptabas el régimen o te ponían a la sombra. Mi mamá trabajó veinticuatro horas al día, mis padrinos nos ayudaban a pagar el colegio y así podíamos ir tirando. En las famosas colas de racionamiento, nos dividíamos en dos grupos. Mi hermano y yo nos poníamos en una cola y mi madre en otra, para poder conseguir un poco más de alimento. Yo lo recuerdo muy vagamente, pero lo que sí vuelve a mi memoria con amargura es el frío de las seis de la mañana y el pan negro. Yo tenía cinco o seis años, mi mamá estaba de pie desde las cuatro de la mañana para conseguir comida y las vecinas le guardaban el turno para que nos pudiera vestir y llevar al colegio. Cuando conseguía recoger los garbanzos, las lentejas, las judías o lo que tocara, teníamos que limpiarlo de gusanos..., no era agradable.
Y todo con ese gran secreto que siempre estuvo en nuestras vidas, un secreto que compartíamos con ella, que siempre decía: «Nena, no hablemos de política, que nos hace mucho daño...». Decía que teníamos que luchar en silencio, que nosotros éramos sus pequeños y que estaba sola para tirar adelante. Pero el tiempo pasó; como ya he adelantado, el maravilloso párroco que me había bautizado me casó. Y mis padrinos son los hijos de los señoritos de esa familia que nunca supo nada de nuestra verdadera historia. Aún hoy no lo saben y pienso que quizás es mejor.
Las personas (muchas anónimas) que sufrieron la dictadura merecen mi memoria. Sus recuerdos siguen en mí con cariño y agradecimiento, sobre todo el de esas mujeres, heroínas que lucharon por sus ideas y creencias, que tuvieron que sufrir la marginación, que en muchos casos perdieron sus vidas y que se las machacó hasta morir por un régimen injusto, una dictadura.
Por último este recorte de prensa del diario ABC que se publicaba el 30 de Septiembre de 1937 y en donde se informaba sobre los ataques que la aviación del Ejército Republicano había realizado sobre Marracos.


Para consultar más datos sobre este tema ya publicados en esta página, pinchar aquí y aquí

Salud.

 
Ir Arriba